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Valencia despierta en el día de la Crida

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La macrodespertà impregnaba de pólvora el centro de la ciudad para avisar que la fiesta del fuego valenciana toma ya las calles y comienza su recta final. El día de la Crida, conjunto de actos festivos que culminan con el discurso de la Fallera Mayor de Valencia desde las Torres de Serranos, en donde también oiremos las palabras, por primera vez, de la Fallera Mayor Infantil de Valencia, comenzaba muy temprano, como manda la tradición establecida en el año 2004. A propuesta de la comisión Mossen Sorell-Corona se establecía una macrodespertà con arrebato final para que los valencianos se despertaran sabiendo que las Fallas han llegado.

A las 7:00 horas, las Falleras Mayores de Valencia y sus Cortes de Honor acudían a la iglesia de San Juan del Hospital para realizar una ofrenda a Santa Bárbara, Patrona de los pirotécnicos. A la misma hora daba comienzo el reparto de los trons de bac de la Pirotecnia Zarzoso de Altura a todos los acreditados en la Despertà, previa realización del cursillo del CRE. En este sentido cabe destacar que una de las novedades del año ha sido el punto de concentración y reparto, fuera de la calle de la Paz y hacia la plaza de Tetuán, haciendo más largo el recorrido a completar.

La despertà infantil era la primera en salir, en este caso desde Poeta Querol con la calle de la Paz. Sofía Soler, Fallera Mayor Infantil de Valencia, y su Corte de Honor encabezaban la comitiva de un millar de infantiles que lanzaron las bombetas de Pyroshopping para comenzar el primer evento del día de la Crida.

Minutos antes de las 7:40 salía la macrodespertà, con cerca de dos mil falleros acreditados y encabezada por la Fallera Mayor de Valencia, Alicia Moreno, y su Corte de Honor, acompañadas por el concejal de Cultura Festiva, Pere Fuset. En la comitiva también participó el concejal de Comercio, Carlos Galiana. La espesa humareda provocada por los trons de bac al reventar sobre el asfalto cubrió en cuestión de segundos la calle de la Paz, que observó como una alfombra blanquecina se posaba a media altura. El aroma de la pólvora anunciaba la grandeza de la fiesta.

A la llegada a la plaza del Ayuntamiento se dio un hecho hasta ahora inédito: el arrebato final, colofón de la despertà, se disparó sin que gran parte de los participantes hubieran llegado a la plaza del Ayuntamiento. Este hecho motivó que muchos falleros expresaran su disconformidad a su llegada a la plaza.

El desayuno popular ayudó a recuperar fuerzas, y con el chocolate se endulzaba la mañana de cara a la larga jornada que todavía queda por delante.

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