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El camino al Patrimonio Inmaterial de la Humanidad

A continuación recuperamos el artículo publicado en el EXTRA FALLAS 2016 de Actualidad Fallera, en el que se detallaba cómo ha sido el camino recorrido hasta la consecución, hoy 30 de noviembre de 2016, del título de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Noviembre de 2016. En ocho meses llegará el final de una cuenta atrás iniciada en el año 2009 y que busca incluir a la fiesta de las Fallas dentro de la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Un reconocimiento que supondría todo un hito dentro de la historia de la fiesta del fuego. ¿Cómo se ha llegado a este punto del camino y qué beneficios se persiguen?

El día 2 de octubre de 2015 llegaba el inicio del final. El del momento de la verdad. Como se diría en una partida de pilota valenciana, “cavallers, va de bo”. El Consejo de Patrimonio Histórico, donde está representado el Ministerio de Cultura y las comunidades autónomas, ratificaba la decisión y España presentaba la candidatura de la fiesta de las Fallas a ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

La cristalización de años de trabajo, disquisiciones, redacción, momentos de incertidumbre y sobre todo el ánimo imperecedero para convencer a la gente, al mundo de la fiesta, de que se podía hacer, llegaba con un simple gesto.

La undécima reunión anual del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial tendrá lugar en Addis Abeba (Etiopía), del 28 de noviembre al 2 de diciembre de 2016.

La Convención de la UNESCO para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial tiene como objetivo tomar medidas para salvaguardar tradiciones y expresiones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional que conforman el patrimonio cultural inmaterial.

Este año se inscribieron cinco elementos en la lista del patrimonio inmaterial que precisa medidas urgentes de salvaguardia, sobre un total de ocho candidaturas, y 23 elementos en la lista representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, sobre un total de 35 candidaturas.

La lista de salvaguardia urgente tiene ahora un total de 48 elementos inscritos, y la lista representativa cuenta con un total de 336 elementos.

“Valencia Fallas Festivity” y “La fête des Fallas valenciennes”. Estas son las nomenclaturas en inglés y francés con la que las Fallas se incluyen en la lista que se pondrá sobre la mesa en unos meses. El número de referencia es el 859, formando parte de un conjunto en el que se incluyen 37 referencias, como la cultura de la cerveza de Bélgica, la rumba cubana, el merengue dominicano, el tahteeb egipcio y el yoga, entre otras.

¿Qué es la UNESCO?

La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) se fundó el 16 de noviembre de 1945. Tal y como afirma la propia organización, “la UNESCO obra por crear condiciones propicias para un diálogo entre las civilizaciones, las culturas y los pueblos fundado en el respeto de los valores comunes. Es por medio de este diálogo como el mundo podrá forjar concepciones de un desarrollo sostenible que suponga la observancia de los derechos humanos, el respeto mutuo y la reducción de la pobreza, objetivos que se encuentran en el centro mismo de la misión y las actividades de la UNESCO”.

El Patrimonio Inmaterial en España

Nuestro país ya tiene dentro de la lista varios elementos reconocidos como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Fiestas, tradiciones y costumbres que quedan así reconocidos con la marca de calidad que ofrece la UNESCO. En este caso tenemos la fiesta de los patios de Córdoba (2012); el canto de la Sibila de Mallorca (2010), la dieta mediterránea (2010); el flamenco (2010) o el Silbo Gomero de las Islas Canarias (2009) entre otros. En el caso de la Comunidad Valenciana, vemos reflejado en la lista el Misterio de Elche (2008); el Tribunal de las Aguas de la Huerta de Valencia (2009), dentro de los tribunales de regantes del Mediterráneo español, en el que se incluye el Consejo de Hombres Buenos de la Huerta de Murcia; y la fiesta de la Mare de Déu de la Salut de Algemesí (2011).

¿Qué es ser Patrimonio  Inmaterial de la Humanidad?

La definición de lo que es un Patrimonio Inmaterial viene dada en el artículo 2 del texto de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial.

“Se entiende por “patrimonio cultural inmaterial” los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas -junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes- que las comunidades, los grupos y en algunos casos los individuos reconozcan como parte integrante de su patrimonio cultural. Este patrimonio cultural inmaterial, que se transmite de generación en generación, es recreado constantemente por las comunidades y grupos en función de su entorno, su interacción con la naturaleza y su historia, infundiéndoles un sentimiento de identidad y continuidad y contribuyendo así a promover el respeto de la diversidad cultural y la creatividad humana. A los efectos de la presente Convención, se tendrá en cuenta únicamente el patrimonio cultural inmaterial que sea compatible con los instrumentos internacionales de derechos humanos existentes y con los imperativos de respeto mutuo entre comunidades, grupos e individuos y de desarrollo sostenible”.

Jorge Guarro el “director de orquesta” del expediente

Así define su papel en el proceso del expediente de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad Jorge Guarro Monllor. Guarro lleva 25 años perteneciendo a la Junta Central Fallera, y ha pasado por diferentes cargos, habiendo sido durante 12 años vicepresidente del ente fallero, formando parte de las directivas de Félix Crespo y Francisco Lledó. Actualmente ocupa el cargo de delegado de Promoción Exterior.

A todas luces, él es la cara visible del equipo humano que ha hecho posible llevar hasta la UNESCO la candidatura de las Fallas. El proceso, iniciado en el mandato de Crespo, continuado por Lledó y que Pere Fuset verá llegar a la reunión de noviembre de 2016, es una de las misiones más ilusionantes de su trayectoria como directivo de la JCF.

“Cuando comenzó el proyecto estudiamos el formulario sin rellenarlo. Había que resumir lo que era una fiesta como las Fallas, con tantos matices, en pocas palabras, pero nos dimos cuenta que se podía completar una matización más amplia en diferentes apartados”, recuerda.

De 15 personas, el grupo de redacción se concretó en cinco, que añadieron, cortaron y cambiaron palabras, giros y términos para dar la mayor significación posible a esas medidas de texto. “Aquel grupo de cinco personas estuvo compuesto por José Martínez Tormo, Gil Manuel Hernández, Josep Lluis Marín, Javier Mozas y yo mismo”. Actualmente, Martínez es el secretario general de la JCF; Hernández es el director del Museo Fallero; Marín es componente de la delegación de Cultura Festiva del Ayuntamiento, y Mozas y Guarro son miembros de JCF.

Una vez iniciado el camino, llegaba el 9 de marzo de 2012. En la reunión del Consejo de Patrimonio Histórico, celebrada en Tarragona, se aprobaba la candidatura. Posteriormente serían una serie de circunstancias propias del proceso y cambios en el número de candidaturas por país lo que fue retrasando el momento de las Fallas.

“Las candidaturas de la Tamborrada, la fiesta de los Patios de Córdoba o las fiestas de fuego del solsticio de verano de los Pirineos, la repetición de candidatura de aquellas que no pasaban el corte y otras circunstancias fueron dejando a las Fallas en espera”.

Ahora ya es una realidad, y con la fecha en el horizonte de noviembre, el expediente ya queda en manos de la comisión encargada de su estudio; un grupo de cinco personas de otros tantos países, expertos de la UNESCO en temas patrimoniales, que según Guarro “no sería de extrañar que visitaran este año las Fallas de incógnito”.

El responsable también afirma que cabe la posibilidad de que se solicite más documentación para estudio, y recuerda la importancia del vídeo que se adjuntó al expediente. Y es que un audiovisual, junto con fotografías, además de las adhesiones de los estamentos más importantes relacionados con la fiesta, forma parte de la documentación transmitida. “Lo más fácil para explicar una fiesta como la nuestra es hacerlo a través de vídeo, de ver cómo es”.

Guarro afirma que “una de las cosas más importantes es que la petición no sea institucional, sino que sea de la comunidad, de la gente”. La página de firmas en Change.org, la promoción con la imagen gráfica de la fiesta, o las inserciones para los llibrets con la promoción de la candidatura, y que a fecha de redactar este reportaje habían solicitado cerca de 300 comisiones, son herramientas empleadas en este sentido, para “dar visibilidad a la masa social que lo solicita”.

¿Para qué sirve ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad? “Para que toda la historia, la tradición, la costumbre, no se pierda. Es un sello de calidad. Es un sello de orgullo. No es algo que tenga un objetivo de rendimiento crematístico para la fiesta. Es un reconocimiento inigualable para la fiesta”, afirma Guarro.

Durante este proceso, Guarro, como cabeza visible del equipo del expediente, ha recibido diversos galardones, como el Pepe Monforte de la Interagrupación y el Desgarrat de Zapadores este año, o el premio Cor Faller de la Federación de Fallas Benicalap-Campanar en 2013.

Sobre qué sentirá cuando concluya el camino y se logre el objetivo, Guarro es muy claro. “Personalmente orgullo por haber sido el “director de orquesta” de todo esto. Si sale, seré una persona feliz”.

¿Cómo definir las Fallas a quienes no las conocen?

En el expediente de la UNESCO se requiere del solicitante una “breve descripción del elemento que lo presente a los lectores que no lo han visto o experimentado nunca” en una cantidad de palabras no inferior a 170 ni superior a 280. La tarea se antojó complicada, y al final, el grupo de cinco personas redactora del informe se encargó de tejer con las siguientes palabras la definición trasladada ante el organismo de las Naciones Unidas.

La fiesta de las Fallas valencianas constituye un conjunto de prácticas, rituales, expresiones conocimientos y técnicas que giran en torno a la elaboración y destrucción mediante el uso del fuego de un elemento protagonista: “la falla”.

La comisión fallera de cada barrio realiza una “falla”, elemento simbólico alrededor del cual se desarrolla todo el ciclo ritual. Actualmente constituye una escultura de carácter efímero que se construye durante meses por los artistas y artesanos falleros (pintores, escultores y carpinteros) para ser quemado como hoguera el día de San José.

Las fallas han ido evolucionando a lo largo del tiempo tanto en los temas como en los materiales y procedimientos para elaborarlas. Actualmente tienen una estructura interna de madera que se va recubriendo de cartón, tela o nuevos materiales, y narra un tema satírico y crítico a través de figuras alegóricas (ninots) situadas alrededor de la misma. “La falla” tiene su principio y final con los actos rituales del montaje en la calle (plantà) en la que participan los artesanos y los falleros y falleras, y días después con su quema (cremà) donde participa toda la ciudadanía, destacando la participación infantil en este ciclo ritual.

Del 14 al 19 de marzo alrededor de “la falla”, grupos de ciudadanos de diferentes municipios organizados en comisiones falleras generan una variada secuencia ritual: pasacalles con bandas de música o música tradicional, ofrenda de flores a la patrona, encuentros donde se cocina y comparten alimentos como la paella. Destaca la indumentaria y las prácticas pirotécnicas autóctonas. Gracias a la continuidad de estos rituales festivos se han transmitido y salvaguardado un conjunto de prácticas culturales con las que se identifican la mayor parte de los valencianos.

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