Hablar de Garín 1820 es hacerlo de la propia historia de la seda en Valencia. Esta firma bicentenaria mantiene intactas la artesanía y la pasión por un oficio fuertemente arraigado en nuestra tierra, y su nombre es sinónimo de garantía y calidad.

Garín 1820 es una empresa familiar que durante siete generaciones ha puesto en lo más alto el nombre de la artesanía sedera valenciana. Múltiples destinos de Europa y América han contado y cuentan con las creaciones de una firma que ha vestido incluso a la realeza y a papas. Hay que recordar que muchos de sus tejidos se pueden ver en grandes museos, como el Victoria and Albert Museum, Patrimonio Nacional o el Centre de Documentació i Museu Tèxtil de Terrassa.

El impulso creativo unido con la tradición hace que la firma mire hacia el futuro siguiendo la línea marcada desde los inicios, con la seda como estandarte y guía de una producción mar-cada por la historia y el refinamiento.

Garín 1820, tal y como nos apunta su gerente, Elena Ribes, ha vivido la dureza de la pandemia siguiendo el camino y diversificando el producto con el objeto de poder continuar con su trayectoria. Lo que la llegada del confinamiento y las medidas sanitarias también alteraron fue la celebración de un hito como es el 200 aniversario de la empresa, que se conmemoraba precisamente en 2020.

La indumentaria valenciana y Garín 1820 son conceptos que van de la mano. Las telas que surgen de los telares tradicionales Jacquard, sus dibujos, las gamas de colores y el esmero son marcas distintivas de un sello único y reconocible; el sello que imprime Garín en cada tejido, en cada seda, en cada espolín que sale del taller.

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