La delegación de Fallas del Ayuntamiento de Valencia ha iniciado la instalación de una nueva decoración ornamental para la Ofrenda, coincidiendo con el décimo aniversario de la declaración de la fiesta como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Este proyecto se despliega en puntos clave del centro histórico, concretamente en la plaza de la Reina, las calles del Micalet y la Barxilla, y la plaza de la Almoina, vistiendo el tramo final del recorrido con el escudo del Cap i Casal.
Para proteger la integridad del entorno monumental de la Catedral, se han empleado peanas autoportantes. Estas estructuras sostienen los tensores desde los que cuelgan los elementos decorativos, evitando así cualquier anclaje directo en las fachadas de los edificios históricos. La intervención ha sido diseñada y ejecutada por la empresa alicantina Decourba, por encargo directo de la concejalía de Fallas.
El concejal y presidente de Junta Central Fallera, Santiago Ballester, ha destacado que esta iniciativa forma parte de una estrategia de mejoras anuales iniciada en 2024. Tras la restauración del rostro de la Virgen a cargo de Ceballos y Sanabria y la reconstrucción del cadafal por Alejandro Santaeulalia, este año se suma la ornamentación vial y un refuerzo en la iluminación de los dos itinerarios oficiales.
Este esfuerzo por embellecer el acto más multitudinario de la semana fallera busca, según Ballester, poner en valor el arraigo y la "germanor" del pueblo valenciano. Además de recordar las mejoras de 2025 —como la incorporación de la esmeralda y las perlas a la imagen—, el equipo de gobierno ya ha anunciado que reserva una nueva sorpresa para la edición de las Fallas de 2027.

