La Alameda de Valencia volvió a convertirse el 26 de julio en un pacífico campo de batalla con la celebración de la Batalla de Flores, el festejo que cierra la Feria de Julio desde 1891, cuando lo importó de Niza Pascual Frígola, barón de Cortes de Pallás y presidente de Lo Rat Penat. Miles de personas ocuparon los palcos a la espera del tro d'avís que abre las hostilidades florales.
La edición de 2026 quedó marcada por los incendios forestales que castigan la geografía española, con especial dureza en la Comunidad Valenciana tras el fuego de la Vall d'Uixó. Por ello, la tribuna de autoridades, ambientada de nuevo en el pabellón municipal de 1926 de Carlos Cortina, renunció a la parte lúdica. «Vamos a estar en el desfile, por supuesto, entregaremos los premios, pero lo que no haremos será participar en esa batalla de flores de forma simbólica, como muestra de solidaridad», explicó la alcaldesa María José Catalá, acompañada por buena parte de la corporación municipal, el presidente de la Diputación, Vicent Mompó, y el presidente de Lo Rat Penat, Josep Vicent Navarro.
El jurado, integrado por Ignacio Ballester, Juan Lluesma y Carmen Martínez Ferrer, concedió el Premio Extraordinario Barón de Cortes y el primero de la Sección Especial A a «I una vela llatina en el mar», de Jordi Palanca. Completaron el palmarés «Mare» y «Tambor», de Vicente Julián García Pastor —ganador de las tres ediciones anteriores—, segunda y cuarta, y «Fénix», de Sergio Carrero, tercera.
Pasadas las 20:15 horas arrancó el cortejo, abierto por la Policía Local de gala a caballo, con la colla de dolçainers Tio Vaina, portapomells, portajoyes y parejas de grupas precediendo a una treintena de carrozas. Tras la entrega de premios, quince minutos de lucha floral alfombraron el paseo de clavelones hasta que la carcasa final puso el broche.

