El 29 de octubre de 2024 quedó grabado en la memoria de Benetússer como un día de agua y barro. "Fue uno de esos días en los que la Indumentaria Valenciana, en general, y Benetússer en particular, supo lo que pesa el agua cuando se vuelve muro y no regalo".
La DANA arrasó con todo: talleres, enseres, tejidos y meses de trabajo artesanal. Entre los afectados, Alan Indumentaria lo vivió «en primera línea». Su establecimiento quedó devastado, y con él, parte de la memoria textil de muchas familias falleras.
«Nos quedamos sin materiales, sin encargos terminados, pero lo más duro fue pensar en la ilusión que había detrás de cada prenda», recuerdan desde la firma. Aquella catástrofe no solo puso a prueba la infraestructura, sino también el ánimo de quienes viven por y para la tradición valenciana. Pero si algo distingue a este territorio es, como afirman ellos mismos, «el músculo de la resiliencia». Renacimiento y reparación.
Durante los meses posteriores, el proceso de reconstrucción fue más que una obra. «No ha sido una reapertura comercial, ha sido un proceso emocional, logístico y casi filosófico», explican. Tomaron decisiones difíciles, pero siempre con una idea fija: «Sostener la ilusión, no solo la nuestra, también la de quienes nos escribían, de quien pasaba por la puerta a preguntar “¿cómo vais?” o de quien enviaba fotos del antes y el después diciendo “esto hay que verlo otra vez abierto”».
El nuevo espacio en Benetússer no es solo una tienda. «No hemos reconstruido tienda, hemos reconstruido tradición. Un lugar donde se habla de hilos, pero también de familias; donde se eligen colores, pero también se proyectan momentos que todavía no existen».
El regreso se celebra con gratitud. «Porque este regreso no es solo nuestro. Es el resultado de una comunidad entera que ha empujado para que esto ocurra: vecindario, clientas, proveedores, amistades, falleros y falleras que han entendido que defender la indumentaria es defender cultura viva».
Entre las decisiones más simbólicas, una destaca por encima de todas. «Las mantillas oficiales de las Falleras Mayores 2025 y sus Cortes de Honor tenían que ser también un homenaje. Por eso una de ellas tenía que llevar un nombre propio: Benetússer. Porque aquel día el pueblo estuvo a nuestro lado. Porque sentimos cercanía auténtica con su gente. Porque la vida y la indumentaria se trenzan en capas: el agua arrasa, pero la comunidad cose».
Hoy, Alan Indumentaria ha vuelto a encender sus luces. «Volver a abrir no es un acto comercial. Volver a abrir es un acto cultural», afirman con convicción. Y en esa luz que vuelve a brillar en Benetússer late un mensaje nítido: «La DANA nos golpeó, sí, pero no nos definió. Nos definió la respuesta».
En cada puntada, en cada encaje, queda la prueba de que «esta tierra tiene memoria, tiene manos, tiene talleres y tiene orgullo de lo nuestro». Porque, aunque el agua arrase, la indumentaria valenciana, al igual que las Fallas, siempre sabe volver.

