La acreditada firma de indumentaria tradicional valenciana Serrano i Navalón continúa cumpliendo los anhelos y expectativas de aquellas falleras cuyos trajes, confeccionados por el atelier de Ana Navalón, se convierten en sueños indelebles.
Marina Berzal Serrano, recuerdos forjados con ilusión
Marina Berzal lució radiante el día su exaltación como Fallera Mayor de la comisión Ingeniero José Sirera–Pío IX. Un auténtico sueño. Su indumentarista, Ana Navalón, nos cuenta que «su vestido era un reflejo de la dedicación y el cariño con el que se eligió todo, personalizando cada detalle. Se cuidó el diseño de un patronaje personalizado y cada punto de una confección impecable, donde cada detalle se cuida con esmero».
«En los telares se eligió el dibujo en seda, en color de fondo verde eagle, tono que lo realzaba, y el colorido de cada una de las flores, personalizadas con el tono preciso para que la armonía de su tejido fuera la que ansiaba. Se logró crear un tejido espectacular desde donde empezar a construir su sueño».
Ana explica que cada complemento fue elegido con dedicación. «El ahuecador, base del vuelo de toda falda perfecta; las increíbles manteletas bordadas en hilo de oro sobre tul mantilla y microlentejuelas o las delicadas y excepcionales puntillas y el impresionante aderezo de racimo».
El tejido de Vives i Marí, las puntillas de Santos Textil, el ahuecador de La Llar del Fil, las manteletas de Hijas de Carmen Esteve y el aderezo de Art-Antic se conjugaron dentro de un conjunto espectacular confeccionado por Serrano i Navalón.
Amanda Ramón Constantí, historia de un sueño y amor familiar
Ana Navalón también nos detalla la maravillosa historia de Amanda y su traje. «Todo comenzó cuando se enamoró del traje que le confeccionamos a Raquel Alario, FMV 2017. No imaginaba su nombre: Ramon. ¡Era su apellido! No podía ser más revelador».
La historia siguió escribiéndose sola. «Ella sabía que quería que se lo confeccionáramos en nuestra firma algún día. Su familia, conocedora de su devoción por el tejido, le hizo el que sería su regalo más especial: su espolín Ramon».
«Se eligió el fondo y todos los colores que compusieron su maravilloso tejido. Cuidamos cada detalle. El diseño reproducción de patronajes tradicionales de época, en cuya confección se cuidó al extremo cada puntada y los acabados se mimaron con esmero», explica.
El espolín tejido por Garin 1820, las puntillas de Santos Textil, el ahuecador de La Llar del Fil y las manteletas de María Teresa Albuixec se unieron para generar una auténtica obra de arte.
«Las manteletas se bordaron en cadeneta por artesanas sobre seda con representación de dibujos antiguos. Las puntillas estaban bordadas sobre tul con gran detalle y gran delicadeza. Y claro, el aderezo de joyería en acabado latonado con coral natural. El resultado: su enorme felicidad cada vez que lo admira. Porque no lo mira, lo admira con la felicidad de los sueños cumplidos».

