Cant de l'Estoreta. Fotos: Amparo Hortelano
El ejercicio de vestir a una Fallera Mayor Infantil trasciende la costura para convertirse en un acto de responsabilidad histórica y artística. Este año, las firmas Flor de Cotó y Flor d'Aigua han asumido el reto de ejercer como indumentaristas de cabecera de Marta Mercader, máxima representante infantil.
Javier Pérez y Guillermo Expósito, responsables de la firma, junto a los miembros de su nuevo equipo, Adrián y Darío, confiesan que ha sido «un honor y, a la vez, una gran responsabilidad hacer los trajes más relevantes de su reinado». El objetivo trazado desde el inicio fue ambicioso: construir un armario donde cada pieza fuera «completamente diferente y representara los diferentes siglos de nuestra indumentaria valenciana».
El debut de este ciclo tuvo lugar en la exaltación de la Fallera Mayor Infantil de Torrent. Para esta cita, se realizó un «traje de corte clásico del siglo XIX». Marta lució un lampas de seda en color azul zafiro, de nombre «Preille», de Compañía Valenciana de la Seda. El conjunto se remató con manteletas de Artesanía Viana y peinetas de dibujo exclusivo de Flor d’Aigua. La orfebrería se completó con un aderezo clásico de «balconet» de Dalmau.
Para la inauguración de la Exposición del Ninot, el registro cambió hacia el siglo XVIII. En esta ocasión, los indumentaristas «apostaron por un patrón con manga francesa y doble plisado». El tejido elegido fue una seda estrecha de la firma Sedica, de nombre «Angelica», en color rojo. La riqueza de las texturas se complementó con manteletas de María Teresa Albuixec y unas peinetas de punta con dibujo de querubín. El aderezo de barquillo de Ortiz cerró la propuesta.
El Cant de l’Estoreta exigía una mirada hacia principios del siglo XX, ya que «el acto está inspirado en esa época». En este diseño se mezclaron dos dibujos de seda diferentes, «dándole más importancia al tejido del guardapiés». Se empleó la seda color doré de Compañía Valenciana de la Seda, de nombre «Alimara», un tejido conmemorativo del 50 aniversario de dicho grupo de baile. Lo más característico de este conjunto fue la combinación de materiales: pañuelo de lentejuelas oro de Artesanía Viana y un delantal verde con lentejuelas plata óxido de la colección particular de Flor de Cotó y Flor d’Aigua. «En este traje se han mezclado tres tipos de metal: el oro viejo, la plata óxido y el tono bronce». Lleva peinetas de dibujo exclusivo del Taller Flor d’Aigua en tono bronce y aderezo de Dalmau de girándolas en tono bronce y granates.
Para el día de la Crida, momento cumbre del calendario fallero, se decidió «trabajar sobre un patrón antiguo y utilizar un tipo de tejido a rayas jugando con ellas para darle forma al cuerpo», incorporando unos puños vueltos «recuperados de un jubón antiguo». Para la falda se utilizó un estrecho de seda verde manzana de Compañía Valenciana de la Seda, de nombre «Maribel».
El detalle de mayor calado identitario se encontró en las peinetas: «una forma nueva del taller Flor d’Aigua creada en especial para ella, con el escudo de Valencia que luce en los azulejos del Mercado de Abastos». El aderezo, un diseño en plata de ley sobredorada, fue obra de Paco Artola.
Finalmente, para el acto de las Fuerzas Armadas, la intención fue rotunda: «vestir a Marta totalmente de princesa». Se recuperó el modelo del siglo XIX con un estrecho de seda en color «flamingo» de Vives y Marí, de nombre «Mercader». El brillo lo aportaron las manteletas oro con lentejuelas en oro de la firma Artesanía Viana y un aderezo de Dalmau, de estilo balconet, cuajado de ópalos rosas. Las peinetas son un dibujo exclusivo del Taller Flor d’Aigua.
Para garantizar la perfección en la caída y el movimiento de cada falda, Marta ha lucido en todos los actos cancán y enaguas de la firma Margarita Vercher, completando el conjunto con los zapatos de Solepiel.

