En el corazón de Valencia, La Clau Indumentaristes Valencians, la firma de Sara Benlloch, celebra un hito que va más allá de la efeméride: la consolidación de un proyecto que crece tanto en espacio como en metas.

Una clientela fiel, el ánimo de crecer y de no encontrar límites han sido motor para la evolución tangible de La Clau. La firma ha dado un salto cualitativo al ampliar sus instalaciones, destacando su nuevo taller, que ha pasado a un espacio que supone más del doble que antes, todo ello dedicado a la creación artesanal. La ampliación de espacios incluye también el nuevo probador; espacio diseñado para que cada valenciana se sienta única en ese instante mágico de verse vestida de gala.

Este crecimiento permite a La Clau potenciar su área de confección, el verdadero motor de la firma. «Desde nuestros inicios, entendimos que vestir a una valenciana no es solo diseñar un traje, sino dar vida a un sueño», explica la indumentarista. Por ello, el taller se ha reforzado para seguir ofreciendo una costura esmerada, exclusiva y, por encima de todo, artesanal.

El crecimiento de La Clau viene avalado por el rigor. La Generalitat Valenciana otorgaba el año pasado do a la Calificación Artesana (D.C.A.), un distintivo que acredita a Sara Benlloch como garante de las técnicas y saberes de nuestro vestir.

Con la mirada puesta en las falleras mayores que han confiado y confían en sus manos, y en los proyectos que están por llegar de este año, La Clau de Sara Benlloch sigue escribiendo su historia; un relato de puntadas precisas, de acompañamiento personalizado y de compromiso con la identidad valenciana.