Faltan meses para las próximas fiestas falleras, pero en el mundo de la posticería tradicional el calendario corre de forma distinta. Quien espere demasiado a pensar en la malla o el moño puede encontrarse con que el color que necesita ya no está disponible, o con que el plazo de confección no llega a tiempo. Como nos dicen desde Hair Up, ahora es el momento.

Ahora estamos en los meses idóneos para hacer el encargo de mallas y moños. La razón es sencilla y tiene que ver con la naturaleza del oficio. Ni las mallas de cabello natural ni los moños cosidos son productos de fabricación industrial. Cada pieza se elabora a mano, a medida, adaptada al color, la densidad y el corte del pelo de cada clienta. Ese proceso artesanal, reconocido oficialmente como Oficio Artesano por la Generalitat Valenciana, exige tiempo. Cuanto antes se inicia el encargo, más margen hay para que el resultado final sea el que se busca, el que la clienta desea y sin las prisas de última hora que suelen acabar en renuncias de color o de acabado.

Hair Up, en el número 1 de la avenida María Cristina, esquina con la calle San Vicente, es una de las referencias obligadas al hablar de mallas y moños de fallera. La casa abrió sus puertas el 13 de abril de 1968, de la mano de Marisa Alcobendas, y hoy la dirigen sus hijos Vicente, Inmaculada y Marisa Perís, que han mantenido el negocio familiar durante más de medio siglo.

¿Por qué conviene anticiparse en los encargos? Los responsables de la firma nos explican que las mallas de cabello natural que trabajan se ofrecen en una amplia variedad de tonos, castaños, rubios, con mechas o con canas. Este abanico está pensado para ajustarse a cada clienta sin recurrir a soluciones genéricas. Y tienen además una ventaja práctica: cuando se emplean para confeccionar un moño cosido, la pieza puede desmontarse, lavarse y volver a coserse. Es una opción especialmente útil en el caso de las falleras infantiles, cuyo pelo cambia de un año para otro, o simplemente cuando cambia el gusto o la moda.

Junto a las piezas de cabello natural, también se ofrece la posibilidad de moños confeccionados en fibra sintética, desde modelos ligeros orientados a las niñas, para evitar el peso y las molestias tras muchas horas de peinado, hasta opciones de gama media pensadas para quien solo viste el traje durante la semana fallera, o modelos de fibra de alta calidad cuyo acabado resulta difícil de distinguir del cabello real.

La elaboración exige que, en cierta manera, el encargo se realice con tiempo. Y es que una vez agotado un tono o una talla, no siempre es posible reponerlo antes de Fallas. Encargar ahora, con la fiesta todavía lejos en el calendario, es la única garantía real de tener la malla o el moño exacto que se necesita, sin sustos ni renuncias de última hora.