Valencia volvió a vestirse de gala para una de sus citas más determinantes en el calendario festivo. La Sala Iturbi del Palau de la Música abrió sus puertas para recibir a Carmen Prades Gil en la velada que marca el punto de inflexión de su reinado. Y es que la exaltación no es solo un trámite protocolario; es la representación máxima del sentimiento fallero.
La figura de Carmen, como máxima representante de las Fallas, se elevó en una noche que presentó una marcada novedad: su duración. Un único acto, de dos horas aproximadamente, sin descanso, sirvió como vehículo al honor y la pleitesía fallera.
Desde las puertas del Ayuntamiento de Valencia, la comitiva partía a bordo de los coches del Club de Automóviles Antiguos de Valencia. Carmen Prades, acompañada por el presidente de la Junta Central Fallera, Santiago Ballester, y por su mantenedor, Boro Peiró, ocupó un espectacular Rolls Royce negro de 1938.
Tras el vehículo oficial, las doce jóvenes de la Corte de Honor se desplazaron en una cuidada selección de seis vehículos de alta gama fabricados entre 1928 y 1952.
Al llegar al Palau de la Música, los sones de la Agrupación Musical de Massarrojos y la Colla de Tabal i Dolçaina de JCF recibieron a los asistentes.
El momento en que Carmen Prades descendió del vehículo desveló el secreto mejor guardado a los asistentes; un secreto que ya se había divulgado en el momento en el que salió de su casa con destino al Ayuntamiento: el color de su espolín oficial, tejido por la histórica firma Vives i Marí. Carmen lució el dibujo Fallera Mayor de Valencia en tonalidad Terreta, bautizado así porque “la terreta” «no es solo un lugar, es una manera de sentir». Un tono neutro, versátil y elegante que Carmen ha elegido como declaración de amor a su tierra y a las raíces que la unen a ella y que ya imaginaba durante el proceso de elección. El traje ha sido confeccionado por la firma Montaña Caballero siguiendo los cánones del siglo XIX.
Las doce jóvenes de la Corte de Honor lucieron el primer traje oficial confeccionado también por Montaña Caballero con la seda estrecha ‘Julián’, bautizada así en homenaje a Julián Carabantes, de Sedería Tradicional Valenciana. La distribución cromática fue meticulosa: Ani Torregrosa y Paula Marí lucieron el tono Oporto; Virginia Pulido y Sonia de la Fuente el color Zafiro; Paula Castell y Vega Archer el Selva; Elena Checa y Laura Llobell el Burdeos; Daniela Roig y Carmen Medrano el Niebla; y, finalmente, Alba Sánchez y Claudia de la Fuente el tono Marfil.
Cada conjunto se completó con manteletas de Hijas de Carmen Esteve, bordadas en hilo de seda crudo sobre tul de algodón suizo con lentejuela de oro, y puntillas de Santos Textil. Carmen lució el modelo de racimo oficial de Art Antic en oro de 18 quilates con brillantes en talla rosa, mientras que sus compañeras lucieron piezas en oro de ley con centros de perla. Las peinetas de Texor, modelo ‘Carmen’ para la Fallera Mayor y modelo ‘Veu’ para la Corte, cinceladas a mano. Cancanes de Margarita Vercher, medias de Elvira Bella y posticería de Realce Alta Posticería fueron otros elementos destacados.
Marta Mercader Roig, Fallera Mayor Infantil de Valencia, llevó en la exaltación de Carmen un estrecho de seda Lidón en blanco de Compañía Valenciana de la Seda, confeccionado en un traje realizado por Amparo Fabra, y que lució con un aderezo de Art Antic en plata de ley. Las niñas de la Corte de Honor lucieron el segundo traje oficial, confeccionado por Amparo Fabra Indumentaria Valenciana con un dibujo Tourelle de Compañía Valenciana de la Seda. Manteletas de Santos Textil, aderezos de Art Antic, cancán de Ma-Vi-Mar, peinetas de Texor Indumentaria, puntillas y cintas de Azahar Textil, medias de Elvira Bella o la posticería de Realce fueron otros de los ingredientes de un conjunto único.
La primera parte del acto rompió con el esquema de años anteriores mediante el espectáculo 'Carmen', una propuesta conceptual dirigida por el bailarín Ismael Turel Yagüe. Bajo la dirección musical de su subdirector, Miguel Vidagany, la Banda Sinfónica Municipal de Valencia interpretó una selección de piezas que sirvieron de partitura para los bailarines Ainhoa Segrera, Adrián Román y el propio Turel. La coreografía fusionó la técnica clásica con la esencia del baile tradicional, sosteniéndose en piezas musicales netamente valencianas.
Tras este arranque, la música continuó siendo protagonista el pasodoble ‘Carmen Prades Gil’, pieza compuesta por Carlos Vallés Donate. Este momento supuso un hito histórico, poniendo en valor la pieza musical compuesta para la Fallera Mayor de Valencia.
El silencio se apoderó de la Sala Iturbi para dar comienzo a la fase protocolaria. Con la voz en off de Sergi Olcina, las componentes de la Corte de Honor iniciaron su desfile por el pasillo central, recibiendo una a una sus bandas e insignias. El momento culminante se produjo cuando, bajo los sones de la Suite "Fallera Mayor de Valencia" del maestro Francisco Grau, Carmen Prades accedió a la sala precedida por los maceros de la ciudad. Su hermano, Carlos Prades Gil, fue quien portó la banda en un gesto de profunda complicidad familiar.
Tras la imposición de la banda por parte de la alcaldesa y la entrega de la joya de Artesanías Llobe, Carmen ocupó la Cadira d’Or.
El desfile de presentes florales contó con la presencia de la Reina de las Fiestas de Castellón, Clara Sanz, y la Bellea del Fòc d’Alacant, Adriana Vico, estrechando los lazos entre las tres fiestas de la Comunidad.
El broche final lo puso el mantenedor, Boro Peiró, director del programa Gente de Fallas de Onda Cero. A través de la evocación de aquellas personas que nos “cogieron de la mano” para conocer y aprender a amar las Fallas, Peiró esbozó un retrato sentimental y fallero de Carmen y su Corte.
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La noche terminó, como no podía ser de otra forma, con el estruendo y el color. Mientras los himnos cerraban el acto en el interior, en el antiguo cauce del Turia Pirotecnia Alto Palancia disparaba el espectáculo 'Xiqueta Meua', sellando la noche de la exaltación de la Fallera Mayor.
