El 19 de marzo, Valencia cumplió con el ritual del fuego en una jornada donde la climatología se alió con la fiesta, permitiendo un cierre de ciclo impecable y sin contratiempos. Tras una semana de intensa actividad, llegaba la cremà, extinguiendo las Fallas de 2026 para dar paso inmediato al ejercicio de 2027.

El ceremonial comenzó a las 20:00 horas con la combustión de las fallas infantiles repartidos por toda la ciudad. Poco después, las llamas alcanzaron a la gran triunfadora de la sección Especial Infantil, la falla de la comisión Espartero-Ramón y Cajal, obra de Zvonimir Ostoic.

El colofón a este primer tramo de la noche tuvo lugar en la plaza del Ayuntamiento. La Fallera Mayor Infantil de Valencia, Marta Mercader, junto a su Corte de Honor, presidió la cremà de la falla municipal infantil, “Valencia es mou”, realizada por Mario Pérez. Las lágrimas de los representantes infantiles se fundieron con el calor de las llamas que reducían a cenizas un año de trabajo artesanal.

A las 22:00 horas, el fuego se extendió a las fallas grandes de la capital. El mapa del fuego tuvo su punto álgido en el sector de Especial, donde ardió la falla campeona de 2026, Convento Jerusalén, un imponente proyecto de David Sánchez Llongo.

La última parada de la noche, como dicta la tradición, fue la plaza del Ayuntamiento. La Fallera Mayor de Valencia, Carmen Prades, y su Corte de Honor, contemplaron la cremà de la falla municipal, “Hope”, firmada por Alejandro Santaeulalia y Vicente Llácer. El enorme Chaplin desaparecía bajo las llamas simbolizando la renovación de la fiesta y dando la bienvenida al ejercicio 2027.