Carro vacío

Punxes

Holaaaa! Que hi ha algú?

Y pasó el tiempo y quedaron las preguntas sin respuesta en el aire. Pero las respuestas no parecen ser que fueran el problema, ni mucho menos. El problema es que nadie se hizo las preguntas. Al me-nos así lo parece, porqué si no… Estem apanyats!

¿Nadie se planteó qué puede ocurrir con las fallas ‘emplasticadas’ y almacenadas durante un año completo en condiciones para las cuales nadie, absolutamente nadie, pensó en prepararlas? ¿Alguien pensó en ponerles fecha de consumo preferente? ¿Qué pasará cuando después de un tórrido verano y un gélido invierno haya que desenvolverlas? Estaran a punt de caramel… apegaloses?

¿Tampoco nadie se planteó que cuando salgan a la calle les habrá crecido la barba? Será como aquellas noticias pasadas, viejas, resabidas, o no serán nada porqué nunca fueron fallas. (Alguien dirá: “Xe! Això amb uns cartellets està solucionat, què no?”).  Xe! Si ja té un pam de barba esta falla.

Y siguiendo con las preguntas, ¿Qué sentido tienen unas nuevas ‘fallas municipales’? ¿Qué sentido tiene no cerrar un ciclo y abrir uno nuevo? ¿Por qué la ‘oficialidad’ puede vivir unas ‘nuevas fallas’ cuando nos hemos ‘robado’ las de los demás? ¿Por qué hemos de ‘deshacernos con vergüenza’ de las fallas oficiales de 2020 para hacer sitio a unas nuevas? ¿Por qué esa diferencia? Açò es diu tirar-se la manta al coll.

Encima ahora hemos de convivir con la estulticia más absoluta y pregonada. En este supuesto re-inicio, o re-arranque, de las comisiones de falla, hay quien celebra a bombo y platillo la re-elección de los cargos representativos, como si fuera el gran triunfo de la comisión. Y encima lo hacen público y notorio en las redes exhibiéndose con las mejores galas, en posiciones y composiciones estéticamente estudiadas, mientras sus comisiones están completamente paralizadas, escondidas e inertes. Ens posen de tots els colors i no se li els cau la cara de vergonya!!!

Por cierto, después de consultar, preguntar, e informarme, parece ser que el tan temido, publicitado y ‘justificante razonamiento’ de tropelías aplazadoras es una falacia. Sí, el ‘descenso de los censos’ falleros, parece no ser otra cosa que un des-censo… Ni calb, ni set perruques!

Alguien tendrá que decirlo. Teníamos la oportunidad de vivir unas fallas nuestras, de barrio, sin tener que vivir de la imagen estereotipada de las fallas de la plaza oficial, del constante y permanente viaje al centro, de los macrofestejos enajenantes, sin identidad. Solo teníamos que compartir la Fallas con los nuestros siguiendo las normas de esta nueva normalidad de ‘decreto ley’. Y sin embargo renunciamos a ellas a cambio de la incertidumbre de repetir los archiconocidos esquemas de las Fallas del ir y venir, de los eternos desplazamientos fuera de nuestras propias demarcaciones para ‘rendir una falsa pleitesía’ a las autoridades… civiles o eclesiásticas… y todo por los menos… los del fajín y la banda. Llàstima!  

Bienvenida sea la nueva directiva de Junta Central Fallera. ¿Nueva? No lo parece tanto, entre regresos, ascensos y permanencias parece una foto en color sepia. La canción dice ‘Cambia, todo cambia…’ pero la frase hecha también recuerda que ‘No hay nada nuevo bajo el Sol’.  La sort està tirada.

Lo de la ’segunda fila’ de cargos de JCF recuerda aquella práctica de pegarle un golpe al cajón de sastre para recolocar de una forma, más o menos arbitraria, todo aquello que contiene y ver si encaja mejor que antes del golpe.  A espentes i rodolons? No! A trossos i mossos.

Ah, Y que no se me olvide, la maquinaria del estado no para y sigue apretando y apretando las tuercas a nuestro alrededor comprimiendo cada día más el estrecho margen de maniobra con el que cuentan las comisiones para sobrevivir y mantener esta fiesta llamada Fallas. L’últim que tanque la porta.

Sense gastar mai un xavo

per pagar els jornalers,

xè i quina falla fariem

d’esta colla de roders!

 

BraulioDespués de muchos días de incertidumbre, donde la convivencia fallera se ha limitado al domicilio particular, donde la comunicación entre miembros del colectivo ha estado ciñéndose a lo telemático, donde las redes sociales han sido y son portadoras de todo tipo de cuestiones, unas más acertadas que otras, donde las ideas muchas veces llevan un interés particularísimo que poco ayuda a la realidad, era la hora de ir tomando posicionamientos claros que nos lleven a la continuidad y sostenibilidad de la fiesta fallera por el simple hecho de que las Fallas no deben caer.

El presente número de la revista hemos querido que sea un homenaje a todos los afectados por este envenenado y mortal virus; un virus que se ha llevado la vida de familiares y amigos. Un tributo en toda regla que venga a darnos ánimo para seguir adelante y no permitir que la tragedia pueda con nosotros y destroce nuestras ilusiones.

Nos encontramos en unas fechas muy avanzadas cara al ejercicio 2021 y era necesario reaccionar. La resolución ha llegado concluyendo el ejercicio 2020 definitivamente, y es hora de pensar en lo que viene. Nuestra fiesta y su tejido productivo lleva consigo una tremenda carga económica, genera empleo, mueve el dinero, ilusiona a millones de personas y fomenta la cultura.

A partir de este momento la preocupación ha de estar centrada en paliar de una forma muy concreta los problemas de esos sectores que son intrínsecos a la fiesta. La crisis económica que se nos viene encima ha de mover las entrañas de nuestros estamentos oficiales dando soluciones muy concretas y lo más amplias posibles. Es hora de pensar en el estudio pormenorizado de cada una de las situaciones y adoptar medidas inmediatas que devuelvan la ilusión a empresas, autónomos y comisiones. Pero también puede ser un buen momento para replantearse la Fiesta. Estas circunstancias nos pueden llevar a la idoneidad para celebrar ese Congreso Fallero y poner en solfa la realidad del ejercicio, actualizar el Reglamento y analizar algunas cuestiones más. 

Estamos cansados de comentar los beneficios económicos que las Fallas reportan a las arcas municipales, autonómicas y nacionales, de la cantidad de infraestructuras que se dotan con esos impuestos derivados de la fiesta. Es hora de que alguien apriete el botón para que se ponga de nuevo en marcha esta maquinaria con tantos años de historia.

Por todo ello, las ideas y ‘promesas’ que estamos percibiendo, han de convertirse en realidad para el despegue. Hemos de tener claro que esto será una realidad y así poder centrarnos en el trabajo que hay por realizar.

Cierto es que también existen otras inquietudes que, aunque se vean en segundo plano, siguen siendo muy importantes de aclarar. Lo de la repetición de falleras mayores tanto en comisiones como las que representan oficialmente a la fiesta habría que tratarlo con mucha delicadeza, puesto que ello conlleva la no celebración de muchos actos que aportan beneficios a las empresas vinculadas, lo que se puede transformar en cierres y despidos. No quiero decir que esté en contra; solamente invito al análisis.

Es muy triste ver como los cimientos económicos de la fiesta se tambalean, como indumentaristas, artesanos, artistas falleros, pirotécnicos, personas y empresas vinculadas a la producción esperan con ansiedad soluciones.

Es muy triste pensar que los censos de las diferentes comisiones pueden bajar de manera drástica por el hecho de no poder asumir los gastos que conlleva la cuota, lo que ha de llevar a las directivas a encontrar soluciones a corto plazo.

Por todo ello es necesaria esa solución que se promete. Estamos cansados de comentar los beneficios económicos que las Fallas reportan a las arcas municipales, autonómicas y nacionales, de la cantidad de infraestructuras que se dotan con esos impuestos derivados de la fiesta. Es hora de que alguien apriete el botón para que se ponga de nuevo en marcha esta maquinaria con tantos años de historia.

Ánimo, amigos falleros, profesionales y empresas implicadas. No debemos dejar las cosas para mañana. Hay que pisar el acelerador y exigir los apoyos necesarios para seguir adelante. Nos lo merecemos.

¡Vixquen les Falles!

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